Ser feliz de mayor, una cuestión de actitud

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No tenemos la receta mágica para decirte cómo ser una persona mayor feliz, pero, como casi todo, ser feliz es cuestión de mantener una actitud positiva a lo largo de la vida. Asistia Canarias te recomienda intentar mantener esa capacidad, ya que ser una persona positiva y optimista proporciona una mayor felicidad en la vejez que el estado de salud.

Ser feliz de joven facilita ser feliz de mayor

Si eres feliz de joven, lo serás de mayor. Sí, la felicidad es uno de los grandes objetivos vitales de todas las personas y recientes estudios confirman que es posible ser feliz durante toda nuestra vida si mostramos una actitud positiva ante los acontecimientos,

Esto puede parecer sencillo y lógico, pero hasta ahora no había sido demostrado.  Según un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Granada, publicado en ‘Journal of Happiness Studies’, es más probable llegar a ser una persona mayor feliz si se ha gozado de una vida feliz.

El trabajo explora la felicidad actual (en el momento del estudio) y pasada (a lo largo de la vida) de hombres y mujeres mayores de 65 años, con diferentes características personales y sociodemográficas.

Los mayores que no padecen depresión, tienen apoyo familiar y niveles bajos de estrés están más satisfechos con su vida.

No todo es salud y bienestar en la tercera edad

Los resultados desvelaron que las personas mayores de 65 años son más felices cuando, a su vez, han disfrutado de una vida feliz. Además, aquellos mayores que no padecen depresión, tienen apoyo familiar y niveles bajos de estrés y presentan un ‘correcto funcionamiento cotidiano’, están más satisfechos con su vida al final de esta que los demás.

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Como explica Débora Godoy, del Grupo de Investigación de Psicología de la Salud y Medicina Conductual de la Universidad de Granada y una de las autoras del estudio, «la felicidad es bastante estable en el tiempo, no es una emoción pasajera que viene y va. Creemos, con los hallazgos previos de otros investigadores, que las personas que han sido felices a lo largo de su vida han ido construyendo recursos para ser feliz». Así, cuando son mayores, pueden beneficiarse de esa magnífica inversión que han hecho a lo largo de su vida.

También destaca que los mayores que participaron en este trabajo afirmaron ser “significativamente menos felices ahora que en el pasado” (6,6 frente a 7,7 en una escala del 0 al 10). Los resultados de esta investigación “ponen de relieve la importancia de establecer los correlatos y predictores tanto de la felicidad como de sus pilares fundamentales (balance afectivo y satisfacción vital), para desarrollar intervenciones dirigidas a la promoción del bienestar subjetivo en las personas mayores, dado que, en comparación con anteriores períodos de la vida, la felicidad puede verse reducida en la adultez tardía”, afirma Godoy.

¿Y cuáles podrían ser esas claves para lograr la felicidad de mayor?

Gozar de familia y amigos, no sufrir depresión y poder realizar las tareas cotidianas son factores que acercan a la felicidad.

En la encuesta, se incluían personas que vivían en sus hogares y en residencias. A pesar de que estas últimas se declaraban igual de felices que las personas que estaban en sus casas, había diferencias en aspectos relacionados con la calidad de vida. Quienes vivían en residencias eran más dependientes, no podían realizar tantas actividades relacionadas con el ocio y sentían menos el apoyo de sus familiares.

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La salud física ha dejado de ser de esta forma el mejor indicador de un envejecimiento adecuado.

Aparte de haber gozado de una vida feliz, los mayores que se declaraban más felices coincidían en que gozaban de una red familiar que los apoyaba, no sufrían depresión y podían hacer sus tareas cotidianas con normalidad. Y es que los factores que acercan a estas personas a este estado de bienestar son, como señala Godoy, que «tengan un buen balance afectivo (más emociones positivas que negativas), que se sientan satisfechas en general con su vida, que se sientan capaces de realizar sus tareas cotidianas y que tengan amigos y familiares con quienes compartir las cosas buenas de la vida».

También es de gran ayuda gozar de buena salud o, por lo menos, de una salud medianamente buena.

Y si, llegados a cierta edad, no se ha alcanzado un nivel satisfactorio, no hay que caer en la desesperanza. «A los autores de este estudio, lo que más nos interesa resaltar es que la felicidad es modificable. Cada uno puede construir su estado de ánimo. Las personas podemos hacer mucho por sentirnos satisfechos», insiste la experta.

El ocio, vital para ser feliz

El ocio es uno de los factores que parece tener un peso importante en la felicidad de las personas mayores. Entretenerse en compañía de otras personas proporciona emociones positivas.

La percepción que se tiene de uno mismo puede ser incluso más importante que el estado físico.

No obstante, este ocio puede ser de cualquier tipo, incluso electrónico, es decir, el que se lleva a cabo con ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), publicado en ‘Computers in Human Behavior’, las personas de la tercera edad que practican ocio electrónico son más felices que las que no lo hacen. Y, además, corren menos riesgo de sufrir una depresión.

Una actitud positiva ante la vida proporciona mayor felicidad en la vejez que el estado de salud

Fuente: mayoresudp.org, mundosenior.es y tendencias21.net

 

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