El secreto para ser centenario

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Muchos nos preguntamos qué hay que hacer para tener una buena vejez y gozar del placer de la longevidad. En España y en Canarias, en particular, vamos por el buen camino ya que tras Japón, es nuestro país el que tiene más longevos del mundo, algo a lo que contribuyen el clima favorable, la dieta mediterránea y una vida muy social. El cuidado de nuestros mayores, cada día adquiere más relevancia.

Envejecer de forma activa

Actualmente, los hombres españoles viven de media hasta los 78,9 años y las mujeres más, 84,9 años. Y se espera que estas edades se eleven progresivamente. Además, después de cumplidos los 65 años, los europeos viven 17 años gozando de buena salud y 21 años las mujeres, de acuerdo a los últimos datos de Eurostat. Estas cifras, traducidas al día a día de las personas mayores, significan que después de la jubilación queda mucho por disfrutar y aprender. Se trata de envejecer de forma activa.

La motivación de vivir, el “Ikigai”

Para el ser humano es nocivo no contar con actividades para llenar su día, esto sucede en muchos casos cuando llega la jubilación. Se genera entonces un sentido de inutilidad, de no ser válido para la sociedad, que puede ser contrarrestado si se encuentra el sentido a los días, si se consigue una motivación, lo que los japoneses consideran “Ikigai”.

Francesc Miralles y Héctor García, autores del libro ‘Ikigai’ (Editorial Urano, 2016), analizan en esta obra las claves de una comunidad pequeña de ancianos de un pueblo llamado Ogimi, en la provincia de Okinawa, al sur de Japón, que ostenta el récord mundial de esperanza de vida.

Es uno de los llamados “cinco puntos azules del mundo” que destacan por su longevidad. Las otras son: Loma Linda en California, Cerdeña en Italia, Ikaria en Grecia y el cantón de Nicoya en Guanacaste.

La jubilación solo es cambiar de actividad

“Cuando tienes una motivación para vivir cuidas de tu cuerpo», apunta el autor, que explica que en Japón, no existe término para la jubilación porque en realidad dejar el trabajo supone solo cambiar de actividad y sustituirlo con aficiones. «A medida que maduramos debemos cuidar de esa esfera privada en la que cultivar las aficiones y retomar sueños pasados, revisar qué nos gustaba de niños para rescatar aquello que nos hacía felices y seguir este ‘ikigai'», afirma Miralles.

Lo que nos enseñan los centenarios

En este estudio entre los ancianos del pueblo de Ogimi en Okinawa, los autores descubrieron cuatro aspectos fundamentales que tenían en común y daban sentido a estas longevas personas, que bien podríamos fomentar en nuestro día a día para conseguir vidas más largas y de mejor calidad:

1.Vivir con el menor estrés posible: estos ancianos vivían en un pueblo rural, rodeados de árboles frutales y sin el ruido ambiental presente en el medio urbano. Pero Miralles comenta que es posible restar estrés a nuestro día a día a través por ejemplo de evitar estar conectado a mil cosas y dispositivos a la vez.

«Esto genera un estrés del que se podría prescindir ya que supone una sobrecarga de tensión que lleva a un agotamiento extra y que produce insomnio, desvelos nocturnos o dificultad para dormir porque la mente está demasiado excitada».

2. Aplicar la ley del 80% en la saciedad en las comidas: los japoneses evitan llenarse al comer. Los típicos atracones obligan a un esfuerzo al aparato digestivo que acelera la oxidación celular y el envejecimiento.

3. Vida en comunidad: entre estos ancianos ir cada tarde a reunirse con sus amigos dotaba de felicidad y sentido a sus vidas. Para el autor, quienes llevan vidas en solitario se marchitan antes.

4. Tener un ‘ikigai’: una tarea, una afición que da ilusión en la vida diaria para ‘salir’ de la cama. Descubre qué te apasiona y hazlo el faro de tus días.

Otras seis cuestiones que los autores extraen de su paso por la aldea japonesa de Ogimi:

Cumplir 100 años como gran objetivo: estos ancianos se cuidaban más si cabe cuando se aproximaba su cumpleaños para recibir mejor aún el nuevo año de vida.

Sonríe: la amabilidad como norma y mirar el lado amable de las personas y situaciones ayuda a que no queden ideas negativas en el circuito mental, lo que nos ayuda a vivir más tranquilos.

Reconecta con la Naturaleza: aunque vivamos en un entorno urbano en el que la contaminación es la norma, ya sea de polución o ruido, el ser humano está hecho para estar cerca de los árboles y pisar tierra. El fin de semana hay que aprovechar para volver a este hábitat natural.

Practica la gratitud: hacia las personas y hacia lo que nos depara el día a día. Cada nuevo día nos lleva a aprender algo. Una visión positiva, relajada y optimista de la vida nos da años mientras que estar enfadado de forma continua y vivir con las carencias nos los resta.

 Vive el momento: no tender a proyectarse al pasado, a un tiempo en el que fuimos muy felices, ni hacia el futuro, dejando que algo que esperamos que pase se convierta en indispensable para ser feliz. Conectar y disfrutar con el presente nos da vida.

Mantente siempre activo, no te retires: aunque termine la vida laboral, hay que seguir haciendo cosas de valor para uno mismo y para la comunidad.

¿Qué es el “Ikigai” exactamente?

«Ikigai es una palabra japonesa sin traducción exacta al castellano pero que tiene dos vertientes, la razón de ser, de vivir, lo que nos motiva para levantarnos cada día, o en el contexto de las comunidades rurales como esta japonesa en la que abundan las personas centenarias, es lo que da sentido a la vida para estar siempre ocupados y ver con optimismo la vida», comenta Miralles, quien realizó junto a García un trabajo de campo en la aldea japonesa de los centenarios, donde entrevistaron a cien ancianos sobre sus secretos para tan larga y saludable vida.

¿Y cuál es el tuyo?

FUENTE: INFOSALUD

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