Consejos para cuidar a nuestros mayores del calor del verano

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Acabamos de estrenar el mes en el que da comienzo el verano (en unas semanas lo tendremos por aquí) La estación más alegre, la que más se disfruta al aire libre y con más horas de sol.

Sin embargo, la subida de las temperaturas y los efectos del sol, nos ponen en alerta y nos hacen extremar las precauciones para proteger a nuestros ancianos, niños y personas con enfermedades crónicas, que son los colectivos más vulnerables, para evitar insolaciones, golpes de calor y algunos problemas derivados de largas exposiciones al sol.

 

¿Significa esto que no vamos a poder disfrutar de lo bueno que nos aporta el verano?

¡Por supuesto que podemos disfrutar!

Siguiendo unos consejos y unas pautas saludables, podremos disfrutar de todo lo bueno que nos aporta la nueva estación, sobre todos los más mayores, que merecen disfrutar de un buen estado de salud durante las semanas más calurosas del año.

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¿Qué debes saber?

Que las personas mayores son más sensibles a los excesos del calor porque:

  • Tienen disminuida la capacidad para regular su temperatura.
  • Ya no producen tanto sudor cómo cuando eran más jóvenes.
  • La temperatura corporal les sube más deprisa y se adaptan peor a las altas temperaturas.d
  • Su piel es más fina y sensible a la exposición solar.
  • Si tienen enfermedades crónicas, el calor hará que se agraven, sobre todo las relacionadas con el corazón, el pulmón o el hígado. Por lo que hay que extremar precaución si se toman medicamentos diuréticos, para la tensión alta o antidepresivos.
  • Si estas personas, además, tienen problemas de memoria o dificultad para orientarse, no serán capaces de reaccionar a las necesidades básicas como la sed o la sensación de calor excesivo.
  • Otras situaciones, a tener en cuenta serán: la soledad y aislamiento social, tener una vivienda difícil de refrigerar y no tener sistemas de refrigeración. Si conoces a personas que viven solas o que están enfermas, informa de su estado de salud a su médico o enfermera y, si puedes, ayúdalo a comer y beber.

¿Qué debemos hacer en las horas de más calor, cuando se llegan a temperaturas elevadas?

 

Protegerse del calor

  • Si no es imprescindible, no debemos salir, ni realizar actividades en la calle, en las horas de más calor.
  • De tener que salir, hay que ir por la sombra, con gorras o sombreros, ropa ligera, de algodón y de color claro, y llevar siempre una botella de agua. Además es muy recomendable, proteger la piel con cremas solares, con alta protección.
  • Si está en casa, cerrar las ventanas y las cortinas de las fachadas en las que da el sol, y mantener las ventanas cerradas si en la calle hay más grados que en casa. Sobre todo si hay calima. Cuando caiga la noche ya podemos volver a abrir para ventilar y refrigerar.
  • Ducharse varias veces al día, para refrescar el cuerpo (mejor si tiene compañía)

 

Bebida y comida

  • Beber, incluso sin tener sed. Hay que mantener la hidratación del cuerpo. El agua será la bebida más adecuada, no demasiado fría. También ayudan los zumos, la leche o las sopas frías.
  • No consumir alcohol, produce deshidratación.
  • No abusar del té o del café.
  • Comer a lo largo del día, pequeñas cantidades, preferiblemente frutas y verduras.
  • Refrigerar y conservar los alimentos, para evitar intoxicaciones.

 

 

En cualquier caso, debes saber identificar si nos encontramos ante algunos síntomas de golpes de calor.¿Sabes cuáles son?

  • Nauseas
  • Dolor fuerte de cabeza
  • Cansancio extremo
  • Sed intensa
  • Calambres en extremidades
  • Fiebre

 

¿Cómo debemos actuar ante estos golpes de calor?

  • Avisar a los servicios de urgencias. Llamando al 112.
  • Dejar tumbada a la persona en un lugar fresco (mientras acude el servicio médico)
  • Levantarle los pies. Deberán estar más altos con respecto al cuerpo.
  • Ponerle paños frescos o mojar la piel, sobre todo, la cabeza, las ingles y las axilas. Si es posible, abanicar o usar un ventilador.
  • Ir dándole pequeños sorbos de agua.

 

Con esto tenemos todo lo disponible para pasar un verano sin sobresaltos. Ahora solo queda mirar a nuestro alrededor, cuidar a todo aquel que lo necesite y disfrutar de una de las estaciones que más beneficios positivos aporta a nuestra salud.

Es fácil que nuestros mayores sean felices y sonrían… Solo hay que tenerlos en cuenta ¡ellos merecen lo mejor! Porque nos lo han dado todo.

 

 

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