Cómo afrontar las altas temperaturas del verano con la mascarilla

En unos días donde estamos viviendo los días más calurosos del año, se junta con la obligatoriedad de llevar la mascarilla de forma permanente, lo que puede ser una combinación complicada para muchas personas. Desde las autoridades sanitarias se apela a la responsabilidad individual y se recuerda que algo tan sencillo como cubrirnos las vías respiratorias sigue siendo uno de los hábitos más efectivos contra la transmisión del virus.

La experiencia de los profesionales sanitarios

Si hay consejos sobre mascarillas que pueden resultar especialmente útiles para la población, son los que provienen de los profesionales sanitarios ya que son expertos por partida doble en este asunto. Primero, porque el COVID-19 se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza diario desde que explotó la epidemia en España el pasado mes de marzo. Pero también por el hecho de que la mascarilla es un elemento inseparable que los acompaña durante toda la jornada laboral.

Una de las claves que se apunta desde el sector médico es, en esta época de mucho calor, tener bien pensada la gestión y no hacer muchas gestiones con mascarilla del tirón. Es mejor hacerlo en varios momentos distintos de menos tiempo para evitar la sensación de agobio.

Sobre las altas temperaturas, como todos los años, lo ideal es intentar permanecer a la sombra o en un lugar refrigerado el mayor tiempo posible. Es importante saber a qué horas es más conveniente salir, y hay que intentar buscar estas horas más frescas o permanecer en sitios más frescos, porque al final la mascarilla es una prenda más que nos ponemos.

Sobre otro tipo de trucos, el uso del abanico es el más práctico, como de costumbre, aunque la medida más efectiva sigue siendo intentar no prolongar mucho las estancias exteriores que obliguen a usar la mascarilla, especialmente las personas mayores.

¿Crema debajo de la mascarilla? Los expertos no lo recomiendan

La combinación de sol y mascarilla es otro binomio que puede resultar conflictivo. Ya no tanto por el calor, como por los efectos nocivos del exceso de radiación sobre la piel del rostro. Por ello, no es recomendable aplicarse crema fotoprotectora en la zona que queda cubierta por la mascarilla, porque puede provocar un incremento de los brotes de acné, además de otras patologías, como pacientes con rosácea. Además, hay que evitar maquillajes oclusivos que fomenten la obstrucción de los poros.

Estos brotes son consecuencia del efecto combinado de maceración, sudor y crema que se produce bajo la mascarilla en verano, aunque dependerá del tipo de mascarilla que se lleve y de la actividad que se vaya a realizar. Es mejor, en todo caso, lleva run buen sombrero, unas buenas gafas de sol y una mascarilla.

Otro aspecto a tener en cuenta es la limpieza de la piel. Resulta necesario limpiar el rostro de forma habitual para permitir que la piel transpire, además de hidratarla y reforzarla

A mayor confort, menor seguridad

El problema es que, en lo que respecta a las mascarillas, la comodidad y la seguridad suelen ser inversamente proporcionales. El ejemplo más claro es que llevar una mascarilla que quede holgada o grande, a lo mejor es más cómoda de llevar, pero si no cierra y no hace mordaza, no está haciendo su función más importante, ya que tiene que estar bien puesta y ajustada.

La sensación de ahogo

A muchos nos ocurre que el uso de la mascarilla prolongado en la calle genera una cierta sensación de agobio y ahogo y, a veces, vemos casos de personas que se la quitan de vez en cuando para poder respirar más, pero esto solo debe hacerse si podemos mantener la distancia mínima de seguridad con otras personas y llevar agua con nosotros para refrescarnos, aunque solo sean unos segundos. Hay que recordar que el uso de mascarilla no afecta a la función respiratoria, incluso a bronquíticos o asmáticos.