Tú decides cómo será la vuelta al cole

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Después de las tan deseadas vacaciones de verano con sus paseos a la playa, excursiones al campo, viajes, visitas a familiares, juegos y sin la obligación de madrugar llega temida (o no) vuelta al cole. Y decimos, temida O NO porque nuestra actitud hacia ello puede hacer que los más pequeños de casa la vivan de una manera más o menos positiva.

En primer lugar resaltar, dos conceptos que se deben recordar en cualquier momento complicado de la b2ap3_thumbnail_2_20170913-133716_1.jpgvuelta a la rutina de nuestros pequeños y pequeñas: ¡paciencia y tranquilidad! Adentrarse a una nueva aventura siempre conlleva un sentimiento de miedo, tanto para adultos como para niños. En el caso de éstos últimos, no resulta fácil enfrentarse a lo desconocido sin mostrar tristeza, rechazo e inseguridad a separarse durante unas horas de mamá, papá o la abuela, tío o hermano al que quieren tanto y con quienes, además, han disfrutado de grandes momentos durante el verano. 

Mostrar recelo ante la idea de ir a un lugar desconocido donde estarán con personas adultas b2ap3_thumbnail_1_20170913-133714_1.jpgy otros niños y niñas que no han visto nunca, con nuevos horarios y rutinas es algo lógico y normal si además tenemos en cuenta que, en la etapa infantil, los pequeños aún no han interiorizado el concepto espacio-tiempo por lo que, lo que para un adulto resulta tranquilizador y que tantas veces se escucha por las mañanas en los colegios y guarderías: “Vendré a recogerte en un rato”, “En un momento estoy aquí” a la niña y al niño les resulta una eternidad y es habitual ver cómo provoca mayor llanto e irritabilidad en el pequeño. Una alternativa a ello es darle un mensaje positivo en la despedida como: “¡pásalo bien!” “¡Diviértete mucho!”. Va a ir a un lugar donde se divertirá mucho y hará nuevas amistades, además de aprender muchas cosas… sabemos que tiene miedo pero resaltar estos aspectos puede servir de gran ayuda.

En la vida adulta muchas de las acciones realizadas durante la rutina personal son movidas por el “deber”. No resulta extraño ver cómo muchas personas no se sienten cómodas en su trabajo pero, sin embargo, siguenb2ap3_thumbnail_3_20170913-133716_1.jpg acudiendo a él por el “deber” de pagar facturas, hacer frente a los gastos de la vida diaria, y un largo etcétera. En la niñez, el principal factor que impulsa cada acción es la motivación. Sin ella, será imposible  que el niño y la niña se enfrenten a nuevos retos y nuevas experiencias con entusiasmo, ganas y buena actitud. Ir juntos a comprar el material para el nuevo curso, comprarle la mochila o el estuche de los personajes que tanto le gustan, o preparar para el desayuno en el colegio su fruta preferida, zumo o batido, son pequeñas tareas eficaces para despertar y aumentar la tan necesaria motivación.

No olvidar que la actitud positiva de la familia que muestra ilusión y no obligación ante la vuelta a la rutina forma un papel fundamental para una progresiva y feliz adaptación del pequeño al colegio, así que…

¡Feliz y positiva vuelta al cole!

(Y a los que aún no van: ¡qué también lo pasen genial!)

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