¿Cómo afecta cuidar a un familiar con demencia?

Es fundamental aprender a pedir ayuda antes de que el cuidar nos desborde.

Vamos a convertirnos en padres de nuestros padres. Vivir un proceso que nos va a demandar mucho tiempo y esfuerzo, y llegará un momento en el que la dependencia por demencia nos presionará tanto que tendremos que aceptar que no podemos hacerlo solos. 

Con la llegada a casa de una demencia, debemos tener claro que ésta va a marcar un antes y un después en nuestro hogar y en nuestras vidas. Supondrá un enorme impacto emocional, físico y psicológico para todos. Hará enfrentarnos a una de las realidades que muchos no quieren ver, por miedo a verse reflejados en ellas, y más exigentes y dolorosas emocionalmente que existen.

Esa es la descripción de lo que son las demencias para quienes convivimos o hemos convivido con ellas. Son muy duras, extremadamente demandantes y muy tristes.

Sencibilidad, inteligencia emocional, paciencia, comprension y empatía

Nuestro familiar necesita todo esto sumado a un gran respeto absoluto que les dignifique en todo momento junto con grandes cantidades amor.

En el transcurso del tiempo veremos como nos afecta si no tenemos un control y respiro propio

  • Agotamiento, afecta directamente en nuestro descanso, pautas y patrones de sueño
  • En nuestras relaciones sociales personales si no disponemos de tiempo propio
  • Causa irritabilidad, cansancio psicológico
  • Abandono del cuidado propio
  • Te rompe emocionalmente produciendo en ti depresiones, angustia y ansiedad
  • Te puede conducir a sufrir el ‘Síndrome del Cuidador Quemado’ por sobrecarga
  • Te puede llevar al abuso de medicamentos, tabaco, comida y/o alcohol
  • Sentimientos de soledad, desesperación, falta de apoyo e irascibilidad.

La dependencia de las demencias

Las demencias son uno de los tipos de dependencia más complejos de tratar. La gestión de las situaciones límite ante las que la enfermedad nos coloca, es uno de los retos más importantes para un asistente de una persona dependiente afectada por cualquier tipo de demencia.

Tener paciencia y ser perseverante son dos de las virtudes más relevantes a la hora de realizar una buena labor asistencial.

Sin duda, es difícil no desgastarse atendiendo a una persona con demencia. Con ellos, es un volver a comenzar constantemente y encontrarse con nuevos retos y obstáculos a medida que progresa la patología.

Por lo tanto hay que buscar aunque solo sea en instantes, la congratulación recíproca entre asistente y asistido.

La asistencia de una persona con algún tipo de demencia es todo un reto y una carrera de mil obstáculos. Hemos de ser muy conscientes de que antes o después vamos a necesitar ayuda y a planificar y estructurar, al milímetro, su día a día.

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